Disfrutar haciendo lo que no pudiste hacer durante tu vida laboral. En eso consiste la jubilación, una etapa de la vida en la que el ocio cobra una importancia vital.

Envejecer no es sinónimo de enfermedad, demencia senil, pérdida del vigor sexual o falta de empuje ni de creatividad. Al contrario. La jubilación, con muchísimo tiempo libre que llenar, debe ser sinónimo de nuevos retos. Y aunque la sociedad aún no ofrece suficientes propuestas para llenar los momentos de ocio de este periodo de la vida, es necesario que busques alternativas. Porque más allá de cuidar a los nietos, los paseos o las vacaciones en temporada baja, la jubilación es un buen momento para empezar algo nuevo y estimulante. ¿Necesitas ideas? Aquí van algunas:

1¿Por qué no vuelves a estudiar? 35.000 personas de entre 55 y 80 años acuden diariamente a las Universidades de la Experiencia o a las Aulas de Mayores. En la mayoría de los casos, los títulos que obtienen no tienen valor académico o laboral, pero permiten a estos estudiantes de nuevo cuño saciar su curiosidad y su ansia de conocimientos y llenar su tiempo libre. La ventaja de estas aulas es que la experiencia vital de los asistentes posibilita el intercambio de inquietudes, conocimientos o habilidades forjadas a lo largo de toda la vida.

2 ¿Qué tal un cursillo en un centro cívico? Si no te ves con ánimo para acudir a la facultad todos los días, ayuntamientos y asociaciones vecinales tienen programas de formación y entretenimiento para las personas mayores. No hablamos de los viejos centros de jubilados, sino de los rebautizados como centros cívicos, donde se imparten un buen

número de cursos de calidad que abarcan casi cualquier área: restauración, informática, pintura, creación literaria, maquetas o actividades más dinámicas como natación, gimnasia o baile. Son asequibles y una buena manera de mantenerse ocupado y activo.

3¿Aún no te has sumergido en internet? La mayoría de los recién jubilados o de los que están a punto de hacerlo tienen, al menos, nociones básicas de internet. Ellos saben que redes sociales como Facebook o Twitter les permiten contactar con antiguos compañeros del colegio, la universidad o el trabajo, o reencontrarse con amigos perdidos. Y también entablar relación con personas de su misma edad con aficiones comunes con las que practicar deporte, ir a un museo o viajar. Internet es fácil, no requiere de habilidades especiales y cualquier amigo o familiar te puede echar una mano. ¡Anímate!

4¿Y si te haces voluntario en una ONG? Una fórmula de ocio en la edad madura que está ganando adeptos es emplear unas horas del día en tareas de voluntariado. Son muchos los mayores que de manera altruista dedican su tiempo a ayudar a personas que necesitan un acompañante, como enfermos, personas con minusvalías y centros de acogida de menores. También las escuelas y guarderías encuentran en ellos experimentados cuentacuentos o narradores de aventuras propias. Y no hay ONG que no reciba con los brazos abiertos a los voluntarios que quieran echar una mano. 

 

¡Permanece activo! ESTOS SON SUS BENEFICIOS

Los psicólogos y los gerontólogos coinciden en que el ocio es fundamental en la Tercera Edad y aporta, según dicen, cuatro benefi cios: favorece la interacción y las relaciones sociales, mejora la autoestima y contribuye a potenciar la propia imagen, favorece la autonomía y por tanto mejora tanto la salud mental como la física y mejora los niveles de satisfacción, el ánimo y la ilusión por lo que les rodea.

 

Mucha vida por delante

La esperanza de vida en España es de 82,38 años. Son 17 años “extra” tras la jubilación y, en muchos casos, con las facultades intactas. ¡Aprovéchalos!

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