10 consejos para aligerar tus piernas cansadas

Vuelve la primavera, el buen tiempo… y la pesadez en las piernas. Pero tú puedes hacer mucho para combatir sus molestias.


Va acabando el día y tus piernas comienzan a quejarse: están hinchadas, las notas pesadas, los músculos te duelen, te dan calambres… Están agotadas, se niegan a dar más de sí y al único sitio a donde quieren llevarte es directamente a la cama.

Lo normal es que se trate de un problema muy frecuente, el síndrome de piernas cansadas, que es consecuencia de la insuficiencia venosa crónica, que se produce cuando los vasos sanguíneos no conducen la sangre con normalidad hasta el corazón y esta se estanca en las piernas.

El proceso es el siguiente: las paredes de las venas tienen unas pequeñas válvulas que se abren y se cierran, y que impulsan la sangre hasta el corazón, ayudadas por los músculos. Si las venas pierden elasticidad y se deforman (es decir, se han formado varices, que son venas dilatadas), estas válvulas no cierran bien, y la sangre, atraída por la fuerza de la gravedad, se acumula en las piernas.

Más en las mujeres 

El 80% de los adultos sufre pesadez de piernas en algún momento, sobre todo las mujeres, puesto que este trastorno está muy relacionado con los cambios hormonales que tienen lugar en los embarazos y en la menopausia.

Si las molestias en las piernas van cada vez a más (el dolor es intenso y dura varios días consecutivos, la hinchazón de tobillos y rodillas es importante...), lo más conveniente es consultarlo con el médico de familia, puesto que este síndrome tiene mucho que ver con trastornos renales, hepáticos, cardíacos y de tiroides, así como con el consumo de ciertos medicamentos, como son algunos para la hipertensión, antidepresivos, hormonas o antiinflamatorios.

  1. ¡Toca moverse! Toda actividad con la que se ejerciten las piernas contribuye a mejorar la circulación, ya que los músculos necesitan sangre para trabajar. Lo más aconsejable es nadar, montar en bicicleta, correr o caminar.

  2. A ver esa postura... Para las piernas es tan perjudicial estar mucho tiempo sentados como demasiado tiempo de pie, porque en ambas situaciones la circulación sanguínea de retorno al corazón es más dificultosa. Si tu trabajo u otras circunstancias te obligan a darle “mala vida” a tus piernas, intenta darles un respiro caminando unos metros al menos cada dos horas. Comprobarás que al final del día tus piernas están menos fatigadas.

    En los viajes en coche, para cada dos horas y “estira las piernas”. Si es en avión o en tren, camina por el pasillo. Y, por supuesto, mientras estamos sentados, ¡prohibido cruzar las piernas! La presión que ejercemos así sobre el sistema linfático y venoso es nefasto para ellas.

  3. Cuidado con la sal: El sodio retiene líquidos en el organismo, lo cual se manifiesta como esa molesta hinchazón de piernas (edema), sobre todo en rodillas, tobillos y pies. La mayoría de los alimentos que tomamos contienen cierta cantidad de sal en su composición natural, y si al cocinarlos o sazonarlos nos pasamos con el salero, estaremos favoreciendo ese edema. Para ayudar a evitar este problema, reduce la cantidad de sal que empleas, sustituyéndola por otros aderezos que dan sabor, como hierbas aromáticas o limón.

    Además, ten en cuenta que casi todos los platos preparados, alimentos envasados y aperitivos contienen una elevada cantidad de sal. Consúmelos con moderación.

  4. Bebe más agua: Harás mucho por aliviar la retención de líquidos que provoca el edema tomando de un litro y medio a dos litros de líquido al día, preferentemente agua, pero también en forma de zumos, caldos o infusiones. El exceso de agua acumulada en los tejidos se elimina mejor de esta manera a través de la orina.

  5. ¡Y más fibra! La hinchazón abdominal que provoca el estreñimiento perjudica la circulación sanguínea en las piernas. Regula tu intestino con alimentos ricos en fibra (lee las páginas 16 a 19).

  6. Pierde peso: Cuanto mayor es el peso que tienen que sostener tus piernas, mayor es la probabilidad de que se hinchen y te duelan, sobre todo si tienes una obesidad abdominal pronunciada. La razón es que el volumen de la tripa comprime los vasos sanguíneos que transportan la sangre de los miembros inferiores al corazón, y esta tensión provoca que se acumule líquido en los tejidos. Es el mismo efecto que ejerce el peso extra de la tripa en las embarazadas.

  7. ¡Arriba con ellas! Cuando estés descansando o viendo la televisión, apoya las piernas en un reposapiés lo más alto posible. En la cama, tus piernas “dormirán” mejor si te colocas una almohada o un cojín debajo de los pies. Cuando las notes realmente doloridas, te ayudará mucho tumbarte en el suelo o en la cama y apoyar las piernas extendidas en la pared.

  8. Vístete cómoda: Deja ya de “estrangular” tus piernas con pantalones, faldas, medias y calcetines que aprietan. Una excepción son las medias de compresión, diseñadas para mejorar la circulación. En cuanto al calzado, un tacón de dos dedos de alto es ideal para que tus piernas sufran menos.

  9. Duchas frías: La circulación se activa y la sensación de pesadez se reduce bañando las piernas con agua fría alternándola con agua tibia. Relajarás los músculos también.

  10. Un merecido masaje: Al terminar la jornada, nortarás alivio después de masajear a conciencia tus piernas. Hazlo siempre con ambas manos, con movimientos ascendentes y rotatorios, empezando desde los pies y subiendo hasta los muslos.

Tus piernas te tienen que llevar muy lejos. ¡Dales buena vida!

 

 

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