Aunque son tan habituales como inevitables, la forma en que los trates te ayudará a paliar los síntomas y reducir su duración.


Los contraemos en cualquier época. Entre dos y cuatro veces al año los adultos y hasta diez los niños. Pero es en otoño, con las lluvias y los primeros fríos, cuando más expuestos estamos a ellos. Aunque los catarros y los resfriados son patologías consideradas leves, sus síntomas son molestos, inhabilitantes y, en ocasiones, sobre todo en personas con problemas respiratorios o cardiacos, pueden ser algo más que enfermedades banales. Y contra ellas no hay vacuna preventiva ni tratamiento que valga, pero sí fórmulas para que no se agraven ni se prolonguen. A los habituales consejos (descanso y beber mucho líquido), añade estos remedios naturales que tú mismo puedes preparar:

  • Sopa de pollo. Un estudio de la Universidad de Nebraska ha confirmado lo que todas las abuelas del mundo ya sabían: que un caldito de pollo nos hace sentir mejor cuando estamos resfriados porque reduce la congestión, lubrica la garganta y alivia la irritación. Además, contiene unos compuestos químicos semejante a los antigripales que ayudan a sanar más rápido.

  • Infusiones de saúco. La corteza y las bayas de este árbol contienen ácido salicílico, una sustancia semejante a la de las aspirinas que alivia el dolor y la fiebre. También contiene sambucol que, según los virólogos, combate la infección por diversos virus, entre ellos los de la gripe.

  • Jengibre. Pica una cucharada de jengibre fresco, incorpóralo a una taza de agua hirviendo, y añade un poco de miel y la mitad del zumo de un limón. Te ayudará a sentirte mejor gracias a sus propiedades analgésicas, antipiréticas y antibacterianas.

  • Ungüento de alcanfor. Cuando tengas la nariz irritada, aplícate una pequeña cantidad de ungüento de alcanfor y eucalipto. El vapor del eucalipto te abrirá las vías respiratorias y reducirá la congestión, y el alcanfor te aliviará el dolor y la irritación de la piel gracias a sus efectos analgésico y antiséptico.

  • Equinácea. Tomar suplementos elaborados con la raíz de esta planta a las primeras señales de resfriado ayuda a disminuir los síntomas y acorta la duración de la enfermedad, pues estimula el sistema inmunológico, según un estudio de la Universidad de Connecticut.

  • Miel. Es un expectorante natural que ayuda a eliminar las flemas y combate las infecciones de garganta gracias a sus propiedades antisépticas. Una buena idea es hacer gárgaras con una infusión tibia de hojas de frambuesa y dos cucharadas de miel.

  • Té verde. Contiene catequinas, un antiviral natural que ayuda a combatir y prevenir resfriados. Los expertos aseguran que la mejor manera de aprovechar sus beneficios es hacer gárgaras; así, las áreas afectadas quedan 'inmunizadas' por las catequinas.

 

Vitamina C: Ni los previene ni los cura

Diversos estudios han desmontado una creencia popular muy extendida en los últimas décadas, que la vitamina C es efi caz para prevenir los resfriados y hasta para curarlos. No es verdad. Sin embargo, el último informe de la Cochrane Library sí ha demostrado que un suplemento de 200 milígramos diarios de vitamina C acorta la duración del resfriado y disminuye la intensidad de sus síntomas. Incorporad a la alimentación diaria, esta cantidad equivale al contenido de 200 gramos de kiwis o 400 gramos de naranjas. 

El último tratamiento

Los suplementos de zinc reducen los síntomas del resfriado y acortan a la mitad su duración, según un estudio del Institute of Medical Education and Research, en la India.

El saúco contiene ácido salicílico que alivia el dolor y reduce la fiebre

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