La fiebre es motivo de gran preocupación en los padres. Pero que a los niños les suba la temperatura es muy normal. Para afrontarla sin alarmismos, basta con saber cómo medirla y qué medidas conviene aplicar.


La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo frente a las infecciones. Habitualmente, la causa de la fiebre en los niños es consecuencia de una enfermedad leve, y solo excepcionalmente se trata de una enfermedad grave.

Sin embargo, su aparición suele ser motivo de gran preocupación para los padres, principalmente si el niño es de corta edad. La fiebre está presente en casi la mitad de las consultas en Urgencias; si bien en la mayoría de los casos, los niños vuelven a casa con la única prescripción de medicamentos  antitérmicos. Si el niño tiene fiebre, lo mejor es acudir al pediatra o simplemente utilizar un antitérmico y esperar a ver la evolución, en vez de ir a Urgencias.

Cómo actuar

  • Cuando un niño tiene unas décimas de fiebre (37,5-38º C), antes de administrarle un antitérmico, hay que observar la evolución de esa temperatura, pues quizás esta no suba más o bien desaparezca sin tener que medicar al pequeño. Generalmente, no es necesario combatir la fiebre si la temperatura es inferior a 38º C (o 38.5ºC si la tomamos en la zona rectal), incluso en ocasiones con temperaturas superiores a esta, si el niño se encuentra en buen estado.

  • A los niños con antecedentes de convulsiones febriles sí se les deberá suministrar antitérmicos, como medida de prevención.

  • Si la temperatura del niño supera los 38 ºC axilar o 38.5 ºC rectal o tiene cierto malestar, podemos recurrir a alguna de estas medidas:
     
    • Antitérmicos: Los dos fármacos más utilizados en España son el ibuprofeno y el paracetamol. Para los niños, los pediatras recomiendan la vía oral (gotas o jarabe) porque el medicamento actúa con más rapidez y se puede mezclar con algún líquido dulce si el niño rechaza su sabor. El paracetamol puede tomarse incluso cada cuatro horas si la fiebre persiste y en el caso del ibuprofeno, cada seis horas, pero nunca deben intercalarse ambos medicamentos. La dosis y los fármacos deberán estar siempre regulados por el pediatra. La vía rectal (supositorios) es menos útil, ya que la absorción del medicamento es irregular e incompleta. Solo se recomienda cuando el niño tiene vómitos o si rechaza los jarabes por vía oral, pero en ningún caso deben usarse si el niño tiene diarrea. Solo en casos excepcionales, en Urgencias, a algunos niños se puede administrar los antitérmicos por vía intravenosa.

    • Baños de agua templada: Son útiles para el control de la fiebre, especialmente en los bebés. El agua debe estar entre dos y tres grados por debajo de la temperatura del niño. El niño debe estar en el agua durante 15 o 30 minutos. Otra fórmula es refrescarle el cuerpo con una esponja o con toallas mojadas en agua, también dos o tres grados menos por debajo de su temperatura corporal. A continuación, para que no haya dudas, la temperatura se le tomará al niño por vía rectal. Está totalmente desaconsejada la aplicación de paños fríos o de bolsas de hielo, así como las fricciones  de alcohol.

    • Ropa ligera: El niño debe llevar muy poca ropa o, si es posible, estar desnudo. La temperatura de su habitación tiene que estar entre 20 y 22 grados.

    • Mucho líquido: La elevación de la temperatura conlleva un aumento de la pérdida de líquidos corporales, con riesgo de deshidratación si ese líquido no se repone. El niño con fiebre debe beber con frecuencia agua, zumos o leche. La dieta debe ser blanda, puesto que normalmente perderá el apetito.

Si el niño o la niña tiene algo de fiebre pero se encuentra bien, debemos observar cómo evoluciona su temperatura en las horas siguientes. No siempre hay que salir corriendo a Urgencias.

¿Dónde tomarles la temperatura?

La palpación directa sobre la frente o el cuello del niño para saber si tiene fiebre no es fiable. La medición de la temperatura debe hacerse siempre con un termómetro, de mercurio o digital. Dependiendo de dónde se mida, hay diferencias:

  • RECTO: Es el mejor lugar en menores de tres años. Hay que introducirlo suavemente hasta que la punta plateada no sea visible. Las cifras normales para un niño sano se sitúan entre 37-37,5 ºC.

  • AXILA O INGLE: Recomendado para los niños mayores de 3 años. La temperatura axilar normal en un niño sano se sitúa alrededor de los 36,5-37 ºC.

  • BOCA: Útil en niños mayores. Debe colocarse siempre debajo de la lengua. Las cifras de normalidad se sitúan entre 37-37,5º C.

  • FRENTE Y OÍDOS: Las tiras de medición sobre la frente o los termómetro óticos (en el oído) carecen de la fiabilidad de los otros métodos.

Llévale a urgencias solo si...

  • Tiene una temperatura superior a 40º C y no disminuye con la administración de un antitérmico y con medidas físicas/ambientales

  • Tu hijo es un bebé menor de tres meses de edad.

  • Tiene antecedentes de convulsiones febriles.

  • El niño está muy decaído o adormilado (no responde claramente a los estímulos).

  • El niño está muy irritable.

  • Tiene vómitos fuertes (como un escopetazo).

  • Respira con dificultad.

  • Le han salido manchas en la piel de color rojo vivo (del tamaño de una punta de alfiler o más grandes) y que no desaparecen cuando pasa la mano por encima.

  • Presenta dificultad para mover la cabeza de un lado a otro y de delante a atrás.

  • Cuando intentas sentar al niño, observas que coloca su espalda totalmente rígida y los brazos apoyados hacia atrás (como si fuera un trípode).

 

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