Manchas de nacimiento: La mayoría son benignas

Ni son “antojos” ni hay que preocuparse en exceso por ellos. El pediatra te indicará si necesitan tratamiento o si solo hay que observar cómo evolucionan.


Es normal que muchos padres y madres estén preocupados por las manchas poco comunes que tienen sus hijos desde el nacimiento, ante las dudas que les surgen sobre cómo pueden evolucionar con el tiempo, por si requirieran algún tipo de tratamiento.

Lo primero que deben tener en cuenta es que estas manchas, de las que existen muchos tipos, no tienen relación alguna con los famosos “antojos” maternos, ni por lo general se deben a algo que haya hecho o dejado de hacer la madre durante el embarazo. Tampoco están relacionadas con el parto. Lo que sí parece es que suele haber un cierto componente hereditario, de forma que ciertos tipos de manchas son más habituales en unas familias que en otras. Veamos cuáles son las más frecuentes.

De origen vascular

La mayoría de las manchas de nacimiento son de origen vascular, originadas en los vasos sanguíneos de la piel o en los vasos que están por debajo de ella.

  1. Angiomas planos: Son pequeñas manchas de color rojo claro, muy frecuentes. Suelen desaparecer antes del año de vida en la mayoría de los casos, sobre todo las que se ubican en la cara del bebé (llamadas “beso del ángel”). Las de la nuca (llamadas “mordiscos de cigüeña”) pueden persistir muchos años, pero generalmente no suponen un problema estético, al estar tapadas por la ropa o el pelo.

  2. Hemangiomas: Son tumores benignos producidos como consecuencia de un crecimiento anómalo de determinadas células que componen los vasos sanguíneos. Son una especie de vasos sanguíneos con forma de “saco” que pueden sobresalir por encima de la piel. Pueden ser superficiales (de color rojo más claro) o bien profundos (de color más azulado). Son menos frecuentes que los angiomas planos.

    Pueden aparecer en el momento del nacimiento o bien en los primeros meses de vida del bebé. Lo normal es que vayan reduciendo su tamaño al mismo tiempo que el color pasa de un rojo más vivo a un morado mucho más apagado. Si crecen, conviene vigilarlos.

  3. Manchas en vino de Oporto: Son las manchas menos frecuentes de este grupo. Se originan por una malformación de los vasos sanguíneos más superficiales de la piel. Estas manchas suelen ser extensas y se localizan sobre todo en la cara y el cuello. Como su nombre indica, su forma recuerda a la de una mancha de vino (de color violáceo) que hubiera caído sobre la piel del niño. Cuando se presentan en determinadas zonas, es posible que el pediatra pida pruebas complementarias. Es normal que estas manchas tarden muchos años en desaparecer o bien que no lo hagan nunca.


En algunos casos, con el tiempo, aumentan de tamaño o de grosor. 

Determinados tratamientos, como ciertos tipos de tipos de láser pueden ayudar a difuminar el color de las lesiones sin perjudicar el resto de la piel.

De origen cutáneo

Estas manchas normalmente se deben a alteraciones de la pigmentación de la piel, aunque pueden tener otras causas. Algunas con determinadas características también puede requerir algún estudio adicional.

  1. Nevus: Son los lunares que todos conocemos. Su “rareza” está en que no es habitual que un bebé recién nacido tenga lunares. Tan solo deben ser observados a lo largo de la vida del niño, ya que todo nevus tienen un potencial riesgo de malignización, mayor cuanto más grande sea. Siempre hay que consultar al pediatra o al dermatólogo si se aprecian cambios de tamaño, color o forma.

  2. Mancha mongólica: También se denomina “mancha sacra”, por localizarse habitualmente en la zona del sacro del recién nacido, es decir, justo por encima de las nalgas y un poco por debajo de la región lumbar, aunque a veces están en otras zonas del cuerpo, incluso en la cara. Son lesiones planas y de color gris azulado. Suelen desparecer en los primeros años de vida sin necesidad de tratamiento, salvo el control periódico por el pediatra. Si son muy extensas puede ser necesaria una analítica de sangre, ya que en casos muy concretos pueden relacionarse con enfermedades raras del metabolismo.

  3. Manchas café con leche: Se caracterizan por su color marrón claro. Suelen ser planas, de forma redonda u ovalada y de bordes nítidos. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y hacerse visibles durante los primeros meses del bebé. Si son solitarias, no suelen dar problemas y lo normal es que permanezcan a lo largo de toda la vida. En cambio, si hay al menos tres manchas de estas características, sobre todo en zonas como las axilas, el pecho o las ingles, es conveniente consultar al pediatra por si fuera necesario pedir estudios para descartar ciertas enfermedades. 

Para salir de dudas...

Habla con el pediatra. Es fundamental que las manchas en la piel de los niños sean evaluadas cada cierto tiempo por el especialista en medicina infantil, para que las identifique y pueda seguir su evolución en el tiempo.

En cada visita dentro del Programa de Salud del niño sano, pídele que eche un vistazo, pero no tardes en consultarle en cualquier otro momento si observas cualquier cambio de color, forma o textura que te llame la atención.

Las enfermedades dermatológicas más frecuentes en los niños son la dermatitis atópica, el acné, las verrugas, los molluscum contagiosum, los lunares atípicos y ciertas infecciones cutáneas.

 

 

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