Debemos cuidarlas, no solo por estética, sino también por salud.

¿Qué son y cuál es su función?

Especialmente las mujeres identifican las uñas como un complemento estético, un adorno más, pero lo cierto es que hacen la función de pantalla protectora de los extremos de nuestros dedos. Su presencia es indispensable, porque mantienen a salvo un importante número de terminaciones nerviosas y vasculares, intervienen en la acción de coger un objeto con mayor precisión, y son las que nos alivian al rascarnos.

Tanto las de las manos como las de los pies presentan las siguientes características:

  • Bajo un pliegue del dorso de la falange, está la MATRIZ UNGUEAL, de la que nacen las uñas. En esta zona están protegidas por la CUTÍCULA.

  • A lo largo del LECHO UNGUEAL crece la uña, formando lo que se conoce como lámina ungueal.

  • Las uñas están compuestas por células muertas endurecidas que contienen QUERATINA, una proteína que el propio organismo genera.

  • El 12% de su composición es AGUA, el 5% son lípidos y solo el 0,03% es calcio.

Sus problemas más comunes

  • TRAUMATISMOS: Pueden ser ocasionales (por un golpe fortuito en un dedo) o crónicos, debido a la realización de alguna actividad que constantemente conlleve una agresión para las uñas, o debidos al uso de un calzado inadecuado. Como consecuencia, pueden perder consistencia y cambiar de forma o color.

  • ONICOMICOSIS: Infección producida por hongos, uno de los principales enemigos de las uñas. Se puede detectar, aunque no siempre es fácil, por un cambio de color distal (de la parte libre o “blanca”), por la aparición de hiperqueratosis (la uña se separa porque hay una zona engrosada) o por la formación de una especie de polvo en la uña.

  • UÑAS ENCARNADAS: Es un problema que surge cuando la uña se clava en la carne, provocando inflamación. Si no se trata adecuadamente puede dar lugar a infecciones.

  • VERRUGAS: Pueden aparecer alrededor de las uñas como consecuencia del virus del papiloma humano, que se contagia por contacto directo “piel con piel”. La zona se inflama y aparecen puntos negros, que son vasos sanguíneos trombosados.

¿Cómo debemos tratarlas?

  • SOBRE TODO, HIGIENE. Es importante mantener las uñas limpias y la zona que las rodea, seca. Hay que lavarlas a conciencia, insistiendo entre las zonas intermedias, para después secarlas bien con una toalla limpia. Después de esto, se recomienda aplicar cremas humectantes y nutritivas. Por otro lado, no se debe andar descalzo, especialmente en lugares públicos, como vestuarios, piscinas, duchas, etcétera.

  • BIEN CORTADAS. Es preferible limar las uñas antes que cortarlas para evitar que se astillen. Se deben limar en un único sentido. Las de los pies se deben cortar rectas, con las esquinas suavizadas, para que no se encarnen. Las cutículas no hay que cortarlas, sino ablandarlas y empujarlas hacia atrás.

  • ¡NO TE LAS MUERDAS! Conseguirás mantener tus uñas más fuertes y libres de heridas o pielecillas.

¡Qué curioso!

  • Aunque depende de la genética de cada persona, de sus hábitos y alimentación, las uñas de las manos crecen unos 0,1 milímetros al día (casi 4 centímetros al año), renovándose por completo cada seis meses. En cambio, las uñas de los pies se lo toman con más calma: pueden tardar entre 12 y 18 meses en renovarse.

  • Si no nos cortásemos nunca las uñas, llegarían a medir tres metros de largo cuando tuviéramos 80 años.

  • Las uñas crecen más rápido en verano que en invierno. Por la noche es el momento en el que lo hacen más deprisa, especialmente en los niños y en las embarazadas.

¡Toma nota!

La carencia de vitamina del grupo B puede verse reflejada en las uñas: provoca sequedad, se rompen fácilmente y sus extremos se curvan. La falta de minerales ocasiona fisuras, mientras que el déficit de vitamina C tiene como consecuencia la aparición de bandas blancas. Por tanto, las anomalías en las uñas pueden indicar que no estamos siguiendo una dieta equilibrada.

Los frutos rojos aportan una gran cantidad de vitamina C, un antioxidante que refuerza y evita la rotura de las uñas, mientras que favorece la absorción del hierro.

Mímalas día a día

No siempre es fácil tenerlas perfectas, porque están expuestas a agentes agresivos, pero siguiendo estas pautas, puedes mantenerlas en las mejores condiciones:

  • Evita sumergirlas en agua caliente y en productos de limpieza del hogar. Usa guantes y airéalas cada cierto tiempo.

  • Si te las pintas, a la hora de desmaquillártelas usa un producto sin acetona. Hazlo sin frotar las uñas, es mejor presionarlas con un algodón impregnado en el producto.

  • Aplícate un producto endurecedor que las refuerce y las proteja.

  • Si las tienes secas y quebradizas, las hidratarás sumergiéndolas por la noche en un poco de aceite de oliva con unas gotas de limón.

 

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