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Viernes 24 de Noviembre del 2017

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¿Catarro o algo más?

Las enfermedades respiratorias nos acechan cada año (sobre todo en invierno) pero muchas veces no sabemos distinguir unas de otras. Aprende a detectarlas.

Cientos de millones de personas sufren cada día las consecuencias de una enfermedad respiratoria crónica. En España, las enfermedades del sistema respiratorio constituyen la tercera causa de muerte de la población adulta.

La gripe, el asma, la EPOC (bronquitis crónica y enfisema) y el cáncer de pulmón son las más frecuentes. Por su parte, la neumonía causa más de 100.000 hospitalizaciones y 8.000 muertes cada año y los casos de traqueítis (inflamación aguda de la traquea) también aumentan. ¿Podemos prevenirlas?


VIDA SANA

Existen ciertos hábitos que incrementan nuestro riesgo de padecerlas. "El tabaco y la contaminación nos hacen más vulnerables a ellas. Por el contrario, la vacuna antigripal y antineumocócica nos ayudarán a evitarlas", explica Lorena Comeche, neumóloga del Hospital

Quirónsalud de Madrid.

Un médico de familia podrá tratar cualquier cuadro respiratorio agudo que presentes. Pero si los síntomas persisten, puedes acudir a un especialista.
 

EL NÚMERO DE MUERTES POR ENFERMEDADES RESPIRATORIAS AUMENTÓ MÁS DE UN 18 % EN 2015 SEGÚN EL INE
 

TRAQUEÍTIS

¿Qué es?

Es una inflamación de la tráquea que se manifiesta por una sensación de irritación en la base del cuello y escozor en la parte superior del tórax. Nos produce una tos espasmódica que puede ocasionar dolor torácico. En ocasiones se puede asociar a una inflamación de la laringe (laringitis) y acompañarse de afonía.


Tratamiento

En la mayoría de los casos, la traqueítis es de origen viral y se cura controlando los síntomas con antitusígenos y analgésicos. Sin embargo, excepcionalmente puede ser bacteriana (causada por el Staphylococcus aureus) y precisar de tratamientos con antibióticos, o incluso corticoides si la inflamación es muy importante.


BRONQUITIS

¿Qué es?

Cuando se produce una inflamación de los conductos bronquiales, las vías respiratorias que llevan oxígeno a sus pulmones, hablamos de bronquitis. Sus síntomas más frecuentes son tos, mucosidad, dificultades para respirar, jadeo y presión en el pecho. Un catarro puede derivar en bronquitis cuando la infección que afecta a la vía aérea superior desciende por el tracto respiratorio a los bronquios. Esto es más frecuente en personas con bronquios más sensibles, lo que se llama hiperreactividad bronquial.

Tratamiento

Las bronquitis, por lo general, son de origen vírico y no precisan tratamiento con antibióticos. Para su total recuperación, se recomienda descanso y tomar muchos líquidos. Un humidificador ambiental también puede ayudar y, según considere el médico, puede ser necesario inhalar medicinas para abrir las vías respiratorias si se producen jadeo o sibilancias. Los antibióticos no serán de ninguna ayuda si la causa es un virus. Si con frecuencia sufres catarros que terminan con síntomas bronquiales, es aconsejable que consultes a tu médico para que te indique unas pautas de tratamiento para evitarlo.

Ciertas sustancias pueden aumentar el riesgo de que sufras bronquitis aguda: respirar humo de tabaco, polvo, gases, vapores o contaminación del aire. Estos irritantes pulmonares también pueden empeorar los síntomas de la enfermedad.


NEUMONÍA

¿Qué es?

La neumonía es una infección de uno o los dos pulmones. Muchos gérmenes, como bacterias, virus u hongos, pueden causarla. Como en el caso de la bronquitis, debemos alarmarnos si escuchamos silbidos o tenemos dificultad para respirar.

Tratamiento

En los adultos, esta enfermedad suele ser de origen bacteriano, por lo que se pauta tratamiento antibiótico siempre. Es mejor prevenir la neumonía que tratarla, por ello, existen vacunas disponibles para ello. También es aconsejable que nos lavemos las manos con frecuencia, llevemos una dieta saludable, hagamos ejercicio y no fumemos. Las neumonías son más peligrosas en niños, personas mayores y con enfermedades crónicas.


ASMA

Se produce porque las paredes internas de nuestras vías respiratorias se inflaman y estrechan. Puede afectar tanto a adultos como niños pero un buen control de la enfermedad permite al paciente no tener o minimizar los síntomas, gozar de una buena calidad de vida y evitar una pérdida de función pulmonar.


EPOC

Se trata de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica que dificulta la respiración. Al igual que en el cáncer de pulmón, su factor principal de riesgo es el humo del tabaco. En los últimos años se han desarrollado nuevos tratamientos y fármacos, pero el primer paso es dejar de fumar.


GRIPE

Esta enfermedad infecciosa nos afecta cada año pero vacunándonos podemos disminuir la posibilidad de contraerla y el riesgo de que se complique.


CÓMO EVITARLAS:

  1. Tabaco: Dejar de fumar es la mejor forma de mantener lejos las enfermedades respiratorias.
     
  2. Contaminación: Evita la exposición a irritantes ambientales.
     
  3. Vacunas: Las antigripales y antineumocócicas te ayudarán a no padecerlas o a que sean más leves.
     
  4. Revisiones: Tanto si sufres una enfermedad crónica respiratoria como no respiratoria, es importante que sigas un tratamiento óptimo pautado por tu médico para mantenerlas controladas y que no agraven tus problemas de salud.

 

LOS MÁS PROPENSOS: Los niños y las personas mayores, los fumadores, los que tienen una exposición ambiental a determinadas sustancias y los pacientes con tratamientos con inmunosupresores o con enfermedades crónicas, deben vigilarse más.

 

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