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Martes 21 de Febrero del 2017

Artículos de nutrición

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CUIDAR LA BOCA EN LA MESA
  También denominada ácido ascórbico, esta vitamina forma junto a la vitamina E y al beta-caroteno (Pro-vitamina A) el trío de los grandes antioxidantes que pone a nuestra disposición la naturaleza para nuetralizar la acción de los radicales libres.

Necesaria para producir colágeno, importante en el crecimiento y reparación de las células de los tejidos, encías, vasos, huesos y dientes, y para la metabolización de las grasas, por lo que se le atribuye el poder de reducir el colesterol. Investigaciones han demostrado que una alimentación rica en vitamina C ofrece una protección añadida contra todo tipo de cánceres.

Efectos atribuidos a esta vitamina: mejor cicatrización de heridas, alivio de encías sangrantes, reducción del efecto de muchas sustancias productoras de alergias, prevención del resfriado común, y en general fortalecimiento de las defensas de nuestro organismo.

Se elimina a las tres horas de ingerirla, por lo que debe tomarse varias veces al día. Se potencia en presencia de bioflavonoides (presentes en la capa blanca de los cítricos debajo de la piel), calcio y magnesio.

Dentro de las frutas con propiedades medicinales los cítricos constituyen una familia de excepcional importancia. Los cítricos son particularmente ricos en vitamina C, por lo que han jugado históricamente un importante papel en la prevención del escorbuto.




Frutas con vitamina C

LIMA
Rica en vitamina C, beta-caroteno y bioflavonoides: lo que convierte esta fruta en un alimento muy recomendado para la prevención del cáncer.

Contiene pequeñas cantidades de las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6 y E.

La lima (como el limón) es eficaz contra la tos, el dolor de garganta y todos los síntomas habituales de la gripe.



PIÑA
Beneficioso para problemas digestivos, fiebres y afecciones de garganta.
Un excelente protector para el corazón.
Consumir idealmente con la fruta muy madura o en zumo

El zumo de piña es un excelente remedio contra las afecciones de la garganta y solía ser utilizado como remedio contra la difteria, en base a las propiedades antibióticas y antiinflamatorias de algunos de sus componentes.



NARANJA

Rica en vitamina C, beta-caroteno y bioflavonoides: lo que convierte esta fruta en un alimento muy recomendado para la prevención del cáncer.
Contiene pequeñas cantidades de las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6 y E.
Bueno para los dolores de garganta y encías doloridas, así como para prevenir o combatir resfriados.

Las propiedades anti-cancerígenas de la naranja son un factor que incita a su consumo. El Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos achaca al consumo masivo de zumo de naranja la reducción de cánceres de estomago en los últimos años en este país.


FRESA


Excelente fuente de vitamina C, beta carotenos y vitamina E
Buen protector contra el cáncer, la gota, la artritis y la anemia

LIMON


Esta fruta es muy rica en vitamina C, además de ser una fuente menor de vitamina B y E. El limón es asimismo rico en potasio, magnesio, calcio y fósforo además de ser una fuente de cobre, cinc, hierro y manganeso. Excelente para reforzar el sistema inmunológico ya que potencia la actividad de los glóbulos blancos.

El limón es un protector de la membrana mucosa que recubre el estómago además de ser un estimulante para las funciones del páncreas y del hígado.
Su poderosa acción antibacteriana y antiviral hacen del limón un favorito para las gárgaras para gargantas doloridas, úlceras de boca y gingivitis, diluido mitad-mitad con agua caliente.

El limón ha sido tradicionalmente usado para tratar resfriados y gripes. Cortar tres o cuatro limones en rodajas e introducirlos en medio litro de agua. Hervir sin tapar hasta que el liquido quede reducido a la mitad. Añadir una cucharada de miel.

MANDARINA

Buena fuente de vitaminas B y C, así como de bioflavonoides Buena fuente de folato

Las mandarinas contienen más azúcar y menos ácido que las naranjas; son una buena fuente de vitamina B y C, así como de bioflavonoides, fósforo y zinc.

La mandarina, al igual que la naranja, puede ayudar a combatir los resfriados. Es igualmente aconsejable para las personas que padecen debilidad cardíaca o que desean fortalecer sus vasos sanguíneos.

Hay que cuidar el esófago

Mastíquemos bien

En la alimentación, cuando hacemos las cosas mal, la naturaleza nos pasa factura y a veces muy dolorosas. Una de las cosas que hacemos mal es masticar.
Cuantas veces han sufrido muchas personas un dolor muy intenso en el pecho y no saben la causa. La causa puede ser el esófago que está protestando porque nos tragamos alimentos enteros. El esófago no está preparado para triturar los alimentos. Hay que triturarlos, masticarlos bien.
Tendríamos que aprender todos, enseñarles a los niños que hay que masticar lentamente, ensalivando bien los alimentos para que pasen por el esófago de una manera suave. Y hablando del esófago , los alimentos tienen que ir hacia abajo, nunca hacia arriba.

Un esófago preparado

El esófago no está preparado como el estómago para soportar el ácido. De una manera muy especial las personas que tienen hernia de hiato es preciso que mastiquen bien, que no tengan una alimentación muy rica en grasas ni muy pesada para que no sufran ese modesto reflujo.
Una vez más volvemos a un mensaje que no por repetido deja de tener su importancia. Se trata de entender la comida, el acto de alimentarnos, como un goce para nuestro cuerpo y nuestra mente. Si lo entendemos así, disfrutaremos con cada bocado que llevamos a la boca. El acto de masticar será una continuación de ese placer y ayudaremos a que la comida no perjudique el esófago.
Ese mismo acto de placer en el acto de comer pasa por ingerir bocados pequeños que faciliten una correcta masticación y posteriormente su paso hacia el aparato digestivo.


Al margen de la visita periódica al dentista, en nuestra mano tenemos medios para cuidar la boca. Unos medios que muchas veces no valoramos en toda su importancia.

¿Ustedes saben que hay un litro y medio de líquido en nuestro organismo? No nos referimos al que les recomendamos beber sino a otro diferente. Hablamos del litro y medio de saliva que segregamos cada día. Es así de fantástica nuestra naturaleza. Esta saliva protege la boca de una manera espectacular.
Cuando una persona se asusta, está nerviosa, tiene ansiedad, uno de los primeros síntomas es sequedad en la boca. La primera recomendación es ser conscientes de que tenemos que ser capaces de dominar la ensalivación, Cuando nos veamos con ansiedad, cuando veamos que tenemos un mal momento, ¿por qué no concentrarnos y segregar saliva? Colabora en relajarnos y mantener esa humedad necesaria en la boca.

Agua de ayuda

Está claro que hay muchos líquidos que nos van a ayudar. El agua o las infusiones nos vienen muy bien. O por ejemplo, la miel que es un producto desinfectante y estupendo para boca y garganta.

La gran vitamina A

Ha que realizar una dieta en la que la vitamina A esté presente en cantidad suficiente. La vamos a encontrar en productos lácteos y en el estupendo pescado , especialmente el azul. La encontramos asimismo en los vegetales, sobre todo los que tienen colores del naranja al rojo.



Cuidado al masticar
En la alimentación, cuando hacemos las cosas mal, la naturaleza nos pasa factura y a veces muy dolorosas. Una de las cosas que hacemos mal es masticar.
Cuantas veces han sufrido muchas personas un dolor muy intenso en el pecho y no saben la causa. La causa puede ser el esófago que está protestando porque nos tragamos alimentos enteros. El esófago no está preparado para triturar los alimentos. Hay que triturarlos, masticarlos bien.
Tendríamos que aprender todos, enseñarles a los niños que hay que masticar lentamente, ensalivando bien los alimentos para que pasen por el esófago de una manera suave. Y hablando del esófago , los alimentos tienen que ir hacia abajo, nunca hacia arriba.

Un esófago preparado

El esófago no está preparado como el estómago para soportar el ácido. De una manera muy especial las personas que tienen hernia de hiato es preciso que mastiquen bien, que no tengan una alimentación muy rica en grasas ni muy pesada para que no sufran ese modesto reflujo.
Una vez más volvemos a un mensaje que no por repetido deja de tener su importancia. Se trata de entender la comida, el acto de alimentarnos, como un goce para nuestro cuerpo y nuestra mente. Si lo entendemos así, disfrutaremos con cada bocado que llevamos a la boca. El acto de masticar será una continuación de ese placer y ayudaremos a que la comida no perjudique el esófago.
Ese mismo acto de placer en el acto de comer pasa por ingerir bocados pequeños que faciliten una correcta masticación y posteriormente su paso hacia el aparato digestivo.

Vitamina C sin falta

Durante siglos los marinos sufrieron en el curso de sus viajes problemas como debilidad y hemorragias. Los síntomas podían llegar a ser mortales. Se trataba de una enfermedad desconocida y llamada escorbuto. Una derivación de la palabra holandesa "scheurbook", que significaba boca ulcerada. La dieta en las naves estaba constituida habitualmente por carne salada, pescado, pan negro, galletas y embutidos. Las bebidas eran vino y cerveza.
Habría que esperar al siglo XVIII para que en Inglaterra se relacionara el escorbuto con la falta de frutas frescas y se aconsejara el consumo de limones por las tripulaciones de los barcos de limones. Sólo ya en el siglo XX se lograría sintetizar la vitamina C, el ácido ascórbico, clave para vencer al escorbuto.
La Vitamina C tiene múltiples funciones. Destaquemos alguna de ellas. Por ejemplo, que fortalece el sistema inmunológico. Refuerza las defensas contra las infecciones y aumenta la producción de interferón, fundamental en el combate contra infecciones víricas. Contribuye a dar elasticidad a los tejidos, favorece la absorción del hierro y ejerce un importante papel en la transmisión correcta de los impulsos nerviosos.

Evita envejecimiento

Con sus cualidades antioxidantes tiene una función muy activa para evitar el envejecimiento y el daño celular. Favorece asimismo la coagulación y cicatrización de las heridas. Protege las articulaciones y es una ayuda contra la fatiga. Se recomienda la vitamina C en personas que soportan un intenso estrés o que realizan una fuerte actividad física.
Interviene también en la regulación de la síntesis del colágeno. Hablamos de la proteína que facilita elasticidad a los tejidos. Ayuda en la prevención de las manchas en la piel que se producen por la edad.
Podemos encontrar la vitamina C en la mayoría de las frutas y vegetales frescos.




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