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Martes 24 de Octubre del 2017

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El consumo de manzanas reduce un 30% el riesgo de obesidad infantil

Un estudio médico demuestra que el consumo regular de manzana en los niños reduce un 30% el riesgo de obesidad infantil...

MI PRIMERA FRUTA: A PARTIR DE LOS 6 MESES LA MANZANA PUEDE INTRODUCIRSE EN LA DIETA DE LOS PEQUEÑOS, FAVORECIENDO LA ADQUISICIÓN DE HÁBITOS ALIMENTICIOS SALUDABLES

Un estudio médico demuestra que el consumo regular de manzana en los niños reduce un 30% el riesgo de obesidad infantil.

El sobrepeso aumenta en la sociedad española y ya afecta al 26,2% de los niños entre 6 y 9 años. Un factor de riesgo para el desarrollo de dolencias como las cardiovasculares, colesterol alto, procesos inflamatorios y hasta ciertos tipos de cáncer.

Estudios médicos demuestran que, cuanto más temprano es el contacto con alimentos saludables, más fácil resulta incorporarlos regularmente a la dieta de los niños, favoreciendo la prevención de ciertas enfermedades y la adquisición de un buen patrón alimenticio que mantendrán de por vida. 

En su campaña de difusión de la alimentación saludable, la Asociación de Productores Hortofrutícolas de Val Venosta (VI.P- Manzanas Val Venosta), se suma a la tendencia “Baby led weaning” para proporcionar a los bebés sus primeras experiencias alimenticias autónomas y saludables a través de la manzana.  
 

Valencia, 03 de abril de 2016

Los índices de obesidad han crecido alarmantemente en las últimas décadas en España, según los últimos datos oficiales, y no sólo entre adultos. Actualmente, el 26,2% de los niños españoles entre seis y nueve años tiene sobrepeso, y el 18,3% son obesos.

Pero este problema no es sólo una cuestión de peso. Las preferencias alimentarias de los niños predicen sus patrones alimentarios como adultos y, por tanto, su propensión a padecer enfermedades que comparten la alimentación poco saludable como factor de riesgo común. Es el caso de las dolencias cardiovasculares, colesterol alto, procesos inflamatorios, en incluso algunos tipos de cáncer.

Para atajar este problema (con efectos a corto y largo plazo), es necesario inculcar unos hábitos alimentarios saludables. Y las investigaciones médicas demuestran que cuanto antes se empiece, más fácil resulta.

La Dra. Julie Menella -especialista en biopsicología- publicó en 2001 un trabajo en el que hacía el seguimiento de madres gestantes y sus bebés tras el parto. Los resultados de su investigación evidenciaban que la exposición prenatal y postnatal temprana a un sabor aumentaba el gusto y aceptación de éste en el proceso de destete, momento en que empiezan a introducirse alimentos como complemento a la lactancia.

Además, el grupo de la División de Desarrollo Humano y Estudios Familiares de la Universidad de Illinois (EE.UU), ha realizado una serie de estudios con bebés y niños en los que ha demostrado que, cuanto más temprano es el contacto con un alimento, menos exposiciones son necesarias para que el pequeño lo acepte. Por ejemplo, los niños de 2 años necesitan unas 10 exposiciones, mientras que los pequeños de entre 4 y 5 años requieren entre 8 y 15.

Así pues, aprovechando la curiosidad innata de los pequeños, los primeros años de vida son el mejor momento para crear hábitos y preferencias alimenticias que favorecerán su correcto desarrollo en el periodo de crecimiento y su salud durante toda su vida.
 

LA MANZANA, INGREDIENTE ESENCIAL EN LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA DE LOS BEBÉS Y HERRAMIENTA DE LA TENDENCIA “BABY LED WEANING”

La alimentación complementaria empieza a los 6 meses, como refuerzo de la leche materna o de fórmula. En este proceso, las frutas aportan a los pequeños un tipo de azúcares, la fructosa, muy fácil de asimilar y que proporciona energía de forma más saludable que la que puede obtenerse de grasas y azúcares artificiales.

También hidratan gracias a su alto contenido en agua. Y, tanto por su efecto diurético como por su aporte en fibra, favorecen la eliminación del organismo de ciertas sustancias perjudiciales. Además, contienen micronutrientes, antioxidantes y vitaminas con múltiples beneficios para el organismo y sistema inmunitario de los bebés y niños.

Por todo ello, las frutas son fundamentales para una dieta equilibrada desde una edad temprana. Y destaca la manzana, puesto que es una de las primeras que el organismo está preparado para asimilar. A partir de los 6 meses de vida, médicos y especialistas recomiendan incorporarla a los menús, aportando carbohidratos que liberan lentamente la energía, fibras como la pectina y celulosa que ayudan al sistema digestivo, vitaminas C, E y B, además de potasio y otros minerales como el yodo, fósforo, calcio, boro, flúor, magnesio y hierro.

La Asociación de Productores Hortofrutícolas de Val Venosta (VI.P – Manzanas Val Venosta), en su campaña de difusión de la alimentación saludable y de las propiedades beneficiosas de esta fruta para el organismo recuerda que, aunque tradicionalmente se ha incluido en papillas, la manzana también es perfecta para ofrecer las primeras experiencias de autonomía alimenticia en los pequeños.

La tendencia internacional “Baby led weaning” a la que alude VI.P, cada vez suma más apoyos y trata de reforzar la iniciativa de los bebés para evitar futuras neofobias (miedo y rechazo a alimentos desconocidos). Su propuesta consiste en acompañar a los bebés al ofrecer esta fruta en grandes piezas, que les sobresalgan del puño, de manera que ellos mismos las pueden tomar y llevárselas a la boca, imitando los gestos de los adultos y siempre supervisados por éstos. Succionando y trabajándolas con las encías, aunque todavía no tengan dientes, los pequeños pueden ir deshaciendo las piezas de manzana en la boca para apreciar su textura, sabor, aroma y tacto, al tiempo que se alimentan.

Una vez que se acostumbren y aprecien este alimento, es importante que se incluya en su dieta de manera habitual. El programa gubernamental estadounidense “The National Health and Nutrition Examination Survey” (NHANES) realizó un estudio durante siete años (2003-2010) en el que ha podido constatar la relación entre el consumo de manzanas en niños y una dieta de mayor calidad, así como una reducción del riesgo de obesidad, un 30%  menor para los pequeños que comían regularmente esta fruta.

VI.P – Manzanas Val Venosta propone algunos trucos para que niños y bebés se acostumbren a tomarla. Uno es dejar preparadas en el congelador algunas bolsitas con piezas de manzanas lavadas y cortadas, ya que en el proceso de congelado y descongelado no ve afectadas su propiedades nutricionales ni su textura, y ofrecerlas a los niños y bebés como complemento a alguna de las comidas o cuando quieran llevarse algo a la boca. Para cuando son un poquito más mayores, pueden cortarse en varillas y ofrecerse en caliente o frío como guarnición, sustituyendo a las patatas fritas y dando un toque diferente y saludable a los platos. Y también pueden usarse trozos de manzana como premio en los juegos o como recompensa cuando comporten de manera positiva.

El objetivo es que, de manera natural y desde bien temprano, los niños y bebés aprecien este alimento, introduciéndolo en su cotidianidad como algo más que un postre, diversificando y ensalzando los momentos de consumo para que los pequeños encuentren en esta fruta no sólo un alimento, sino algo de valor, que pueda competir con otros productos menos nutritivos y saludables.

 

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