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Miércoles 18 de Octubre del 2017

Enfermedad Coronaria

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El músculo cardíaco necesita recibir sangre que le aporte nutrientes y oxígeno para poder funcionar correctamente. Este aporte se realiza a través de una serie de arterias denominadas arterias coronarias, cuyas ramas principales son la descendente anterior, la coronaria derecha y la circunfleja, que a su vez se dividen en múltiples ramas para llegar a todos los territorios del corazón. Cuando alguna de estas arterias disminuye en su calibre puede verse comprometido el riego sanguíneo a la parte del corazón que depende de ella. A esta situación se la denomina enfermedad coronaria o cardiopatía isquémica. La disminución en el calibre de la arterias en general se produce porque se forman placas compuestas principalmente por grasa (colesterol y otros compuestos) en su interior. La enfermedad coronaria es más frecuente en varones y aumenta en frecuencia con la edad. Una vez llegada la menopausia aumenta en gran medida el riesgo de padecerla en las mujeres. El riesgo es además mayor en fumadores y en personas que padecen diabetes, hipertensión o niveles altos de lípidos en sangre.
 

SÍNTOMAS

El síntoma fundamental de la cardiopatía isquémica es el dolor torácico, respuesta del organismo a un deficiente riego sanguíneo. El dolor típico es aquel que se produce en el centro del pecho (en la zona de la corbata), es de carácter opresivo (algunos lo describen como "una losa encima"), Puede irradiarse hacia el brazo izquierdo, ambos brazos, espalda o mandíbulas, y en muchas ocasiones se acompaña de náuseas, vómitos, sudoración profusa o sensación de dificultad respiratoria. Unas veces aparece sólo cuando se realiza algún tipo de esfuerzo o se sufre algún tipo de tensión emocional y otras se produce estando en reposo.

Hay casos en los que los síntomas no son los típicos, pudiendo manifestarse como dolor en la zona del estómago o en la espalda o incluso con ausencia de dolor y síntomas propios de la insuficiencia cardiaca que provocan las alteraciones en el corazón. Las presentaciones atípicas son más frecuentes en mujeres y en pacientes diabéticos.

TIPOS

Cuando la falta de riego es transitoria y no produce lesión en las células del miocardio hablamos de angor o angina de pecho. Si por el contrario es más mantenida y llega a producir muerte de células cardíacas ya se considera infarto agudo de miocardio, y suele asociarse a una obstrucción completa de la arteria, habitualmente acompañada de un trombo (coágulo) en el interior de la misma.

Como consecuencia de estas alteraciones pueden además darse arritmias graves que comprometen la vida del paciente y alteraciones en la función de bombeo del corazón que provocan grados variables de insuficiencia cardíaca.

TRATAMIENTO

Cuando una persona sufre síntomas similares a los descritos es muy importante acudir lo antes posible a un médico para realizar un electrocardiograma, que nos podrá ayudar a determinar si se está sufriendo un infarto e instaurar así el tratamiento cuanto antes. Si aún siendo normal el electrocardiograma los síntomas son muy sugestivos de una cardiopatía isquémica, es recomendable un ingreso hospitalario para realizar pruebas que lo confirmen.

El primer paso suele ser una prueba de esfuerzo (existen distintas modalidades) para detectar posibles obstrucciones en las arterias. Si esta prueba es anormal, se somete al paciente a un cateterismo, técnica radiológica mediante la cual se introducen unos finos tubos (catéteres) a través de los vasos de la ingle hasta las arterias del corazón y, tras inyectar un contraste líquido, permite observar la forma de las arterias y detectar obstrucciones.

En el mismo procedimiento pueden resolverse estas lesiones por medio de dilataciones con pequeños balones y de la colocación de pequeñas redes metálicas de forma tubular (stents) en el interior de las arterias. Cuando las lesiones encontradas son múltiples y no se consiguen resolver mediante estos procedimientos puede llegar a ser necesaria la cirugía. En ella se intenta llevar la sangre a las zonas del corazón dependientes de una arteria obstruida a través de otras arterias por medio de empalmes más allá de la obstrucción (by-pass). Para ello habitualmente se emplean las arterias mamarias, que discurren por el interior de la pared del tórax, o bien fragmentos de vena safena (obtenida de las piernas) que conectan la arteria aorta con las coronarias.

Además de estas técnicas invasivas, que no siempre son necesarias, es muy importante que los pacientes con cardiopatía isquémica reciban un tratamiento farmacológico que prevenga nuevos episodios (ácido acetilsalicílico u otros antiagregantes, nitratos, beta-bloqueantes...), y controlen al máximo todos los factores de riesgo cardiovascular, como son el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión o el exceso de colesterol o triglicéridos.

 

 


La información contenida en este texto es meramente informativa, ante cualquier duda, consulte con su médico de cabecera.

 

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