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Martes 26 de Septiembre del 2017

Artículos de nutrición

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TABACO Y VITAMINA C
  El tabaquismo será una enfermedad predominantemente femenina, y las sociedades avanzadas pagarán caro el atrevimiento de las compañías tabaqueras, que durante las últimas décadas han presentado al cigarrillo como un símbolo de emancipación de la mujer. Un tercio de las adolescentes actuales morirá a causa del tabaco, lo mismo que una de cada dos fumadoras regulares, una situación extrapolable al hombre, ya que la toxicidad del cigarro no diferencia sexos.

Hay cuatro motivos para que en éstos momentos la mujer esté superando al hombre en el dañino hábito de fumar: la publicidad, la depresión, el estrés y el miedo al sobrepeso. En los países industrializados las mujeres que ahora tienen 40 años tienden a dejar el tabaco menos que los varones, y las chicas se inician en el hábito antes que los chicos.

El problema del tabaquismo femenino existe latente, ya que la toxicidad tarda 20 años en aparecer. En pocos años el tabaco será la principal causa de muerte entre las mujeres de nuestra sociedad, tal y como se ha visto en otros países donde la mujer se incorporó antes al tabaco.

Alcohol, tabaco y psicofármacos, las drogas de las españolas


Siguen siendo menos que ellos, pero las que se enganchan han empezado antes a consumir, son más adictas, solicitan menos tratamientos, son físicamente muy vulnerables y sufren más.

La dependencia de las drogas ha estado considerada, hasta ahora, como un problema social y sanitario exclusivamente masculino.

Sólo en los últimos años, y debido en parte a las conclusiones de varios trabajos que han demostrado tanto un aumento del número de mujeres que consume sustancias adictiva como las consecuencias de la adicción femenina, las autoridades políticas, sanitarias, y los especialistas que tratan e investigan la drogodependencia, han decidido averiguar por qué, con qué y cuándo se drogan las mujeres y las medidas de prevención y tratamiento que ellas necesitan.

El alcohol, el tabaco y los psicofármacos siguen siendo las drogas de consumo preferente entre las españolas y cómo, también, se está produciendo un aumento en el policonsumo (alcohol y tabaco y cannabis o psicofármacos y alcohol, por poner dos ejemplos).

Aunque la mayoría de las encuestadas reconoció tomar drogas por placer o por diversión, los asistentes a la conferencia coinciden en que existen una serie de nuevos factores, que afectan de forma exclusiva al sexo femenino, y que están íntimamente relacionados con el inicio en el uso de sustancias.

Entre ellos destacan los nuevos roles, la existencia de cargas sociales y el hecho de que la mujer comparta ahora los mismos espacios públicos que el hombre.

A pesar de que estos nuevos condicionantes están incidiendo en el consumo de drogas, los nuevos trabajos sobre adicción femenina revelan también que el abuso sexual en la infancia, tener padres drogodependientes, las relaciones personales, la falta de autoestima y estar insatisfecha con una misma son algunos de los factores de riesgo claros para que la mujer desarrolle dependencias.

Que las mujeres toman sustancias adictivas y que algunas de ellas lo hacen de forma abusiva no es nuevo.

El uso de alcohol y benzodiacepinas (tranquilizantes) en el sexo femenino es un hecho que se conoce desde hace tiempo. Basta recordar, por ejemplo, que en España el optalidón enganchó a muchas de las que hoy son abuelas, o la imagen de otras tantas mujeres que han vivido o viven en silencio, y a escondidas, apegadas a la botella.

Lo que sí es nuevo es que ahora se inician en el consumo a edades más tempranas, que han perdido el respeto a experimentar con nuevas sustancias y que está aumentando el número de las que se enganchan.

De hecho, en los últimos años ha aumentado la proporción de féminas encarceladas por problemas relacionados con las drogas.

Aunque en términos generales puede decirse que el consumo de drogas es más común entre los hombres que entre las mujeres, factores de tipo legal, cultural, educativo y geográfico influyen en una creciente prevalencia del uso de drogas por parte de las mujeres. Las variaciones de género son más marcadas allí donde existen fuertes sanciones legales, entre población escolar y en las zonas rurales. Las diferencias son menos evidentes donde existe una aceptación extendida al uso de drogas, como generalmente ocurre con el cannabis.

Factores causantes de las nuevas adicciones

La incorporación de la mujer al mundo laboral, su nuevo rol y la lucha por lograr la igualdad parecen estar detrás del inicio en el consumo de muchas de estas mujeres.

El espacio privado (antes las mujeres consumían en casa) ha empezado a sustituirse por el público donde el hombre, poco a poco, ha dejado de penalizar a la mujer que bebe o fuma.

Alcohol y tabaco en el embarazo

El embarazo: ¿se puede fumar y beber alcohol?

Existen muchos factores que afectan seriamente al desarrollo del embarazo y la citación del feto. Entre los causantes más importantes que conducen a situaciones de peligro a tu bebé se encuentran el alcohol y el tabaco. Ambos producen serias complicaciones en el embarazo que, en la mayoría de los casos, son irreversibles.

Las consecuencias del tabaco
Además de las graves consecuencias de este hábito en cualquier persona, el tabaco supone uno de los mayores riesgos del embarazo.
La razón se basa, principalmente, en que cada calada que da la madre, se convierte en una inhalación de nicotina y monóxido de carbono que está realizando el bebé ya que el humo atraviesa la placenta sin ningún problema.

Con cada inhalación de tabaco, que produce espasmos en los vasos sanguíneos, el feto sufre alteraciones cardiacas y una vez que se termine el cigarrillo, aún tardará 45 minutos en recuperarse.
Además de ser causa de abortos espontáneos, muertes súbitas, nacimiento de fetos ya sin vida o bebés de bajo peso, el tabaco también origina problemas a largo plazo como las alteraciones en el sistema nervioso, asma, mayor riesgo de diabetes y obesidad o deficiencias en el crecimiento, tanto físico como intelectual.

Fumar afecta por igual cualquier embarazo independientemente de la cantidad de cigarrillos que se consuman y las consecuencias más comunes suelen ser;
En el primer trimestre:
Disminución de la fertilidad (las mujeres fumadoras tardan 2 meses más en quedarse embarazadas que las no fumadoras)
Aumento del número de abortos
Mayor número de amenaza de abortos

En el segundo trimestre:
Aumenta la posibilidad de un parto prematuro
Mayor riesgo de desprendimiento de placenta
Bajo peso al nacer
Mortalidad perinatal
Muerte súbita neonatal
Defectos como labio leporino, paladar hendido, daños en la espina bífida, etc...

La placenta no protege, la nicotina y el monóxido de carbono del humo del tabaco llegan al bebé haciendo que éste fume lo mismo que la madre


Cada trago de alcohol que ingerimos pasa a la sangre y, de ésta, pasa al feto por el cordón umbilical lo que significa que el bebé nacerá con el Síndrome Alcohólico Fetal

Los efectos del alcohol
El caso del alcohol no entraña menos riesgos al feto, sino todo lo contrario; cada trago de alcohol que ingerimos pasa a la sangre y, de ésta, pasa al feto por el cordón umbilical lo que significa que el bebé nacerá con el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF).

Esta enfermedad no es reversible y supone daños, tanto físicos como psicológicos, al niño que va a nacer.

La única forma de evitarlo es no tomar nada de alcohol durante el embarazo. De esta forma, se evitará que el feto absorba nada de alcohol mediante el cordón umbilical.

Si piensas amamantar a tu hijo, conviene que sigas sin consumir bebidas alcohólicas ya que durante el periodo de lactancia, también se pueden transmitir los componentes de la bebida a través de la leche materna.

Además de riesgos como el desprendimiento de placenta o que el feto nazca sin vida, el SAF incluye una serie de graves problemas psicológicos y físicos que son irreversibles:

Problemas psicológicos:
Retraso mental
Dificultad para las relaciones personales cuando son adultos
Comportamiento excesivamente impulsivo,...

Problemas físicos:
Dificultades de audición y habla
Mala coordinación
Dismorfia facial
Microcefalia (la cabeza demasiado pequeña)
Microoftalmia (ojos demasiado pequeños)
Filtro corto (escasa separación de la nariz y la boca)
Micrognátnia (labio superior muy fino y barbilla hundida)

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